sábado, 10 de noviembre de 2012

EL TESORO DE TU CORAZÓN



Si puedes ver desde tu corazón,
podrás ver que todo el mundo

es un jardín encantado”


 SI NO HAY AMOR, NO HAY ENCANTO

Los sentimientos que nos impiden gozar de todas nuestras potencialidades que no son más que las del Universo del que somos su viva expresión, podemos vencerlos con nuestra fuerza interior, siendo perseverantes y constantes. Desde esta fuerza vital de lucha, podemos llegar a vivir en plenitud del amor verdadero, que nos hace creaturas amadas, desde allí encontrar el encanto de vivir revitalizndo nuestros propios jardines más secretos.


APRENDER A REIR Y A LLORAR

Encamninándonos con el  Jardín Secreto no sólo enseña al niño inválido a caminar y dejar su papel de imposibilitado, más real es que aprendió a dar los primeros pasos por un jardín renovado que es también obra suya, parte de su esencia. Es el espacio donde Mary encuentra sus nuevas raíces, un espacio para ser amada y donde su pasión por descubrir desde la simplicidad, le llevará a realizar el milagro de unir a toda la comunidad de la mansión. 
Es más, en nuestra vida tenemos oportunidades diversas, en la cual nosotros mismos desde nuestras propias experiencias aprendemos a reir y a llorar, y aprender estas dos cosas es de mayor importancia y esenciales ya que nos hace ser mucho más humanos, y nos hace solidarios a sentir el dolor del otro.



Para lograr un mundo mejor a las futuras generaciones, reconocer nuestro Jardín Secreto es un pequeño paso para acompañar a nuestra juventud a reconsiderar la Tierra como un universo rico y lleno de enseñanzas para ser más humanos.


Abrir la puerta de un jardín abandonado es una metáfora pletórica de la capacidad que tenemos todos nosotros para transformar nuestro entorno, cuando le ponemos convicción en algo tan simple como plantar semillas.











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